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Biografía: Mecánica Popular
 
BIOGRAFIA MECANICA POPULAR

BIOGRAFIA MECANICA POPULAR

En el desierto del norte chileno, está el Cerro la Cruz, desde donde se ve el mar. Son terrenos distribuidos por el gobierno de Salvador Allende, durante los días más épicos que habría de conocer la historia de Chile hasta ese momento. Es el año de 1970 y en la casa donde nace Manuel García una guitarra atraviesa con su voz el aire salado y transido de cantos de gaviota. Un horizonte rojo y eterno deja pasar 14 años alucinantes en esta aldea con calles de tierra, donde los juegos eran tirar piedras para quebrar una botella o hacer un agujero en la tierra, para esconderse y sin querer, encontrarse con los restos de una momia o con los restos de un soldado dormido por más de un siglo, entre fósiles marinos. El encuentro de Manuel con la guitarra, durante su adolescencia, desata una voz secreta y desértica que va con él donde quiera que vaya.

El río San José de Arica es un pequeño cauce que de vez en cuando deja que el agua de la cordillera llegue hasta la bahía. Cuando no, es un "río seco", donde se organizan canchas de fútbol y donde algunos vagabundos instalan sus refugios o los gitanos levantan sus carpas llenas de lunas y soles de cobre. En una orilla del río existe un poblado de artesanos, trabajadores de la greda, escultores, pintores y músicos. Mario Villalobos dibuja leyendas en la tierra, tiene pocos años y entre el olor a greda cocida y la luz de una vela, escucha a su padre cantar tangos, acompaña a sus hermanos a tocar un viejo piano y comienza a tocar la guitarra en este pequeño planeta de seres fantásticos y un río seco donde años más tarde, junto a Manuel, compondrá sus primeras canciones.

En el año 1997 en el club de jazz de Santiago, Marco Chávez y Diego Alvarez trabajan en el bar de ese lugar atendiendo al público, preparando tragos, cortando entradas. Son muy jóvenes y secretamente se juntan para repetir en la batería (Marco) y en la guitarra eléctrica (Diego) la magia de la música, que en las noches de fin de semana, se amontonaba en su alma. Así comienza su carrera de músicos y el sueño de ser una banda de rock, que diga cosas de verdad.

El destino de ambos se parece. Habían vivido en Argentina cuando niños, ambos habían regresado a Chile y sentían que la música era su única identidad, el fundamento de sus recuerdos y el sueño del porvenir. El padre de Diego y el padre de Marco temblarían de orgullo cuando junto a Mario y Manuel, estos jóvenes músicos escucharan por primera vez, su propia música sonando en las radios.

Cuatro jóvenes conversan apasionadamente en un café de Santiago. Hablan de los Beatles, de poesía, de mujeres y canciones. Sus voces atraviesan una de las siete puertas del misterio y sus ojos brillan. Hablan de Violeta, de U2, de Van Gohg. Ahora están seguros de comenzar a ensayar. Hay una oferta del sello Alerce para hacer un disco,...

¿Cuándo empezamos? - Ahora mismo, ¿Les parece? - Por qué no...

Caminan por las calles con sus instrumentos buscando dónde ensayar. Terminan por instalarse en el Club de Jazz de Santiago, en un pequeño galpón rodeado de naranjos, limones, nogales y un parrón, donde el sol juega a esconderse y donde las uvas parecen de cristal. Hablan de Chile, de sus padres, de Sábato, Mafalda, Víctor Jara.

Un, dos, tres, y comienzan a volar los acordes, las palabras, el tambor en sus corazones marca el compás... Después de su primera jornada de trabajo, viajan de regreso a sus casas en una micro, hablan de Jimmy Héndrix, de Bach, de Velázquez, de fútbol, de su familia, de comer algo y dormir.

Cuando la noche abrió su manto sobre las cuatro cabezas de estos jóvenes músicos, una estrella nueva brillaba en lo alto de sus corazones: había nacido, Mecánica Popular.





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