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CHILE
HIP-HOP: Radiografía al CNN de las poblaciones
Con una caja de sonidos
en la boca componen la lírica del descontento posmoderno. Una lingüista
y un antropólogo analizan sus letras identificando a sus principales
enemigos: la clase política y la ley. Aquí la historia y el presente
de una música de trinchera que desembarcó en el país hace
20 años ¡Arriba las manos! esto es hip hop.
Carlos Salazar / Nacion
Domingo
La noche que el hiphopero
Guerrillerokulto (conocido por su madre como Rodrigo Cavieres) lanzó
Versos en resistencia, en la Sala SCD del mall Plaza Vespucio, congregó
a la élite rapera de las más exclusivas esquinas de Santiago.
El lúcido discurso de Cavieres, fraseado a velocidad promedio de 20 palabras
por segundo definió el rol del hiphopero: "Somos la palabra hecha
ser/ somos mensajeros de hoy del ayer/ la voz del que no puede ver/ que debe
despertar y saber...".
Con la letra de "Oráculo",
el Guerrillero terminó su ritual de madrugada. A esas horas de la noche,
el público -un centenar de cabros vestidos con ropa XXL, gorros y zapatones
desatados- debió abandonar el centro comercial por la salida de atrás,
en medio del dulce aroma de los basureros. Escoltados por los guardias del mall
y juntando chauchas para "irse por monedas" retornaron a las barriadas
de Pudahuel, San Joaquín o Puente Alto.
DAME ESQUINA
Los raperos -que para efectos
del presente reportaje son sinónimo de hiphoperos- no se inmutaron. Ya
habituados a esos desaires, lo toleran a regañadientes. De los treinta
años de vida que tiene el movimiento hip hop en el mundo, lleva dos décadas
en Chile como una ideofactura de trinchera.
Los raperos de la vieja
escuela reconocen 1984 como el año en que el hip hop se fundó
en nuestro país con códigos foráneos y a través
de las primeras películas de breakdance (ese baile de robot y latigazos
eléctricos que terminaba con el bailarín girando de cabeza en
el suelo). Una danza que es sólo una de las expresiones que componen
el hip hop junto a las artes gráficas (el graffiti), el DJing (la tornamesa)
y el mensaje del MC (el rapeo o recitado del Maestro de Ceremonias conocido
como flow). Una muy mal vista práctica que hoy se toma plazas y esquinas
de distintas poblaciones en busca de espacios donde la radiocassete a todo volumen
no moleste con letras como: "Algunos nacen en la cuneta/ otros nacen en
la cuna de oro/ algunos nacen en la pobreza y otros nacen en la isla del tesoro/
algunos pueden estudiar/ las empresas tiene libertad/ pero los pobres tenemos
que pagar/Sy todos piensan que esto es libertad", de Factor Erre, otra
de las crónicas del Guerrillerokulto.
RAPERO NO FLAITE
Jean Le Bert, antropólogo
de la Universidad de Chile, tiene experiencia en el trabajo con jóvenes.
Sabe que la realidad de las barriadas desposeídas son caldo de cultivo
de la cultura hip hop más ligada al canto inconformista, con un discurso
político incluido. Una cultura en que "se revela un problema de
sujeto, de búsqueda de dignidad y sentido. Los sectores pobres no participan
y son rechazados por el sistema", asegura. Ahí es donde las agrupaciones
y la necesidad de manifestarse reflotan el concepto de tribalización
que suena como a un déja vu de las barras bravas y otras contraculturas
con que a los hiphoperos suele confundirse sin razón.
Rodrigo, del grupo Ente
de Pudahuel, dice que "un lanza siempre se va a vestir de rapero, la gente
va a mirar como anda vestido el cabro y van a decir: 'Este es lanza, pato malo,
es delincuente', acusando el común error de confundirlos por la ropa".
Seo2 de Makiza, pese a ser uno de los más populares, también es
víctima del look de pantalones anchos: "Cuando voy al supermercado,
los guardias lo vigilan a uno desde que entra y hasta que sale". Le Bert
explica que de alguna manera cuando la sociedad deja a los grupos minoritarios
fuera, ya sea por prejuicio o ignorancia "en algún momento se produce
una ruptura con la legitimidad institucional, con lo simbólico, y se
empiezan a construir referentes propios. La reunión y organización
en un colectivo hip hop, por ejemplo, es la respuesta popular de estos cabros
a la posmodernidad". Y lo manifiestan de la forma que saben. Lo cantan,
lo bailan, lo escriben en las paredes según lo viven y son un fiel registro
de una historia cotidiana, pero de ninguna manera intrascendente.
"¿Te acordai
huacho?.../ Después de un tiempo, las pichangas no me importaban/ y un
día hip hop en las plazas yo bailaba/era pendejo como tú también
en ese tiempo/Screcimos juntos y juntos aprendimos que el sistema quiere puro
dividirnos", sigue tarareando el disco Versos en resistencia y en las letras
de otro grupo más vistoso y "best seller" llamado Tiro de Gracia
en la canción "Bebedor": "¿Quién soy yo
dentro de esta pirámide social?/ bebedor de ocasiones y oportunidades/
perdedor frustrado del barrio/ lleno de mala suerte y escaso espacio".
LENGUA MARGINAL
La práctica discursiva
sobre la cotidianeidad es recurrente para quienes están gran parte de
la semana en la "esnaqui", conviviendo con los mismos temas: cesantía,
delincuencia, drogadicción y deserción escolar de toda una vida.
Algunas de esas líricas son más violentas, pero aún así
se diferencian de otros grupos de hip hop que emulan el Gangsta rap que populariza
la cadena MTV y el modelo de las películas de mafias negras con pistolas,
trajes de plumas y chicas montadas en Cadillacs. La escena local es más
humilde que eso y nutre su contestataria métrica, según Le Bert,
en "la reconstrucción de sentido sobre lo que se vive y con mucha
desconfianza en lo otro, lo colectivo". De ahí a practicar esa violencia
hay un paso, pero una buena forma de canalizarla y sublimimarla es la música.
Por eso más descarnados y virulentos resultan los versos de La ruleta
de Panteras Negras que describen un fatal y frecuente enfrentamiento con un
alumbrao (busca pleitos) del barrio, en el que sólo el más brígido
(peligroso) sobrevivirá: "¿Querís pelear conmigo?"
gritó el ahueonao/SAhí me arreglé la ropa y ajusté
la pistola/SSolo sé que cuando esto acabe solo uno de los dos morirá
y ése no seré yo/ Serás tú en tu cruz, pecaste de
inocenteS".
La figura de la violencia
esconde bajo leves capas otra mirada sobre un país-selva, donde la ley
del más fuerte es pan de cada día. Por esas temáticas suele
confundirse a los raperos con otros grupos del lumpen y se potencia un prejuicio
difícil de erradicar. Sus líricas reflejan preocupación
por ese estigma, a través de una crónica de población y
la búsqueda de una organización que los lleve a la tan ansiada
y manoseada revolución. Para ello se embarcan en colectivos de creación
y educación, talleres y experiencias como el Agosto Negro -una especie
de seminario hip hop- además de encuentros de arte hip hop y la próxima
Cumbre Mundial de Hip Hop organizada por la Unesco en París a la que
están invitados cinco exponentes nacionales del flow.
CANSADOS
La lingüista y académica
de la Universidad Católica, Marcela Cabrera, tiene una especialidad en
jergas juveniles para referirse a este grupo etáreo: "Es gente cansada
de esta sociedad decadente, de la corrupción". En tal sentido, cree
estar ante una contracultura de sentido positivo, que no desea sólo destruir.
Parte de eso da cuenta la lírica de casi la totalidad de las bandas hip
hop de la escena: canciones que se quedan haciendo eco por un buen tiempo con
su frontal letra, un sonido que se caracteriza por bases pegajosas, irritantes
a veces, pero siempre persistentes y hasta majaderas en la consecuencia que
muchos de sus compositores predican.
Para la lingüista,
en general, el tema recurrente es el rechazo a los que están en el poder
y ahí identifican dos tipos de personas. Por un lado, los políticos
y, por otro, el poder judicial, lo que ellos llaman la ley, "el enemigo",
totalmente desacreditado y atacado desde esta música. Bajutopía,
la fugaz banda de Nahuel, el hijo del desaparecido compositor Gervasio, vio
la luz con un único disco que dejó para la posteridad pataletas
rabiosas sobre la actualidad nacional, refiriéndose a la clase política
en la figura de un anónimo "Señor Corrupción":
"Pago tus maracas y tu puta elegancia/SCaso Tombolini, oh no!, Caso Habitacoop,
Sr. Corrupción/Ssin ética te haces rico con impuestos y yo sufro
el presupuesto/la misma mierda nos gobierna ahora". Al final ese Sr. Corrupción
puede ser cualquier político, cree Cabrera. "Están claramente
definidos en varias alusiones a un poder totalmente desprestigiado. En temas
comunes con leves diferencias y recursos lingüísticos al servicio
de un golpe reiterativo", puntualiza. Sigue con Makiza y "La vida
salvaje": La ciudad entera es como una gran junglá/En el cual el
hombre es Caligulá/SSantiago selva mierda bajo política campaña/Oye
Bombal, a mí tú no me engañas/Con tu sonrisa falsa en aquel
afiche, con frases tipo cliché, cuando eres sapo y cafiche" o bien
en la métrica de En Paro: "Antes solíamos tener un enemigo
común/ actualmente disfrazado de abuelo Patio Plum/¿Pero detrás
quien se esconde?/Krashnov se esconde/SContreras se esconde/SEl cura Hasbún
se esconde". Sin mucho esfuerzo se identifica el leitmotiv que cruza la
lírica hip hop: la total falta de confianza en la clase política
y la democracia. Según Le Bert, esto se explica "porque en el fondo
el sujeto vive una relación de violencia semejante a la dictadura, con
un enemigo que se disfrazó".
ESTE CON MAYO
Lugares semejantes ocupa
la agrupación Legua York, originaria -valga la redundancia- de la población
La Legua, reaccionaria a todo tipo de colonialismo (Lulo, el vocalista, lleva
cuatro años sin tomar Coca-Cola, por ejemplo, y se mueve en la bicicleta
del cura Mariano Puga de la población). Se dedican a educar a la comunidad
y crear una memoria de la zona. Usando, por ejemplo, extractos de "El pueblo
Unido" del Quilapayún o con coloridas metáforas para fustigar
la mala leche de una clase política que los ignora en "Este con
mayo":"Seguro que es bacán mi completo sin pan/ Gente con pensamientos
estúpidos / Gente saturada de pensamientos malignos/ No tengo horóscopo
el hip hop es mi signo". En términos lingüísticos este
tipo de reflexiones incluye una metáfora gruesa: "El completo sin
pan es una metáfora obvia y propia de las contraculturas y del habla
juvenil. Las palabras soeces, garabatos, vulgarismos se potencian al hablar
con rabia. Pero a pesar de todo, yo veo que no es tanto y si tú tomas
un discurso de dos jóvenes en la calle, creo que hay tres veces más
garabatos que acá".
A la vez el sociólogo
Rodrigo Ganter, investigador en juventud de la Universidad Arcis y docente de
la Universidad de Concepción, también ha publicado estudios sobre
grupos minoritarios y ha trabajado de cerca con raperos de la talla de Legua
York, Guerrillerokulto y Subverso, explica el texto frontal de esas letras en
un contexto de denuncia. "Sería un discurso que se resiste a la
fiesta que nos ofrece el Chile actual y que clasifica sus temáticas en
tres grupos: denuncia social, la crítica sobre la cotidianeidad urbana
y finalmente un discurso ligado a una memoria insumisa que se refleja en letras
que hablan contra la discriminación".
Por otro lado, en "Decisión",
el hoy dúo Tiro de Gracia se jacta: "Usted oye mi canto con espanto,
le bajé el tiro a los pantalones al cuico, le anché los pantalones
al flaite", y da cuenta de otro fenómeno importante que se vive
en la vida salvaje del hip hop, esa jungla de la que Makiza habla en el tema
homónimo: "La ciudad es como una jungla/ donde la vida deslumbra
y la muerte espera en las penumbras/... lo importante es el dinero y si no/
eres insignificante/...Según convenio puedes matar o contaminar/ Pero
te vas en cana si sales a grafitear". Donde una parte del rapero del barrio
alto se lanza a hablar de marginalidad y pobreza, abanderándose con un
movimiento hip hop que nació en los ghettos y que a la vez tiene a mucha
gente de las barriadas populares tratando de imitar el estilo de vida de los
raperos ricos y famosos. Una curiosa dicotomía que molesta a los puristas
y suele amenazar la tan ansiada organización del movimiento hip hop.
Conduciéndolo a un cambio de las temáticas y la estética
del movimiento nacional que adopta como referente la imagen MTV del rap globalizado.
"Hoy nadie está fuera -dice Le Bert- antes la postmodernidad permitía
una resistencia, una crítica y una posición política, pero
hoy nadie puede decir, "yo tengo una resistencia contra el sistema"
porque te van a preguntar "¿y se vende?", explica con ironía.
Sin embargo, la rama más purista del hip hop, también ofrece sus
reparos. Karnaza, del grupo DarkZide Team, explica: "Yo no pienso como
Legua York, creo que el hip hop es como uno lo vive y no como lo viven los demás.
Yo no viví un golpe de Estado ni en una población, por eso no
voy a rapearlo y si puedo vestirme bien, lo voy a hacer".
FUEGO CRUZADO
Algo de ese discurso recoge
Caso de Makiza: "Creo que una persona que ha sufrido más tiene más
derecho a hablar de ese aspecto. No me han marginado jamás por el origen
y no voy a falsatestimoniar esa hueá". Y Seo2, su compañero
de escena, lamenta que "al rapero marginal estilo Panteras Negras le moleste
que uno quiera hacer rap. Es el problema de estar en un fuego cruzado entre
la gente del barrio alto que te considera un roteque y la gente de una clase
más baja que te encuentra cuico".
Cruzando transversalmente
toda la sociedad, esta nueva versión de canto popular se ha transformado
en "el CNN de las poblaciones", concepto acuñado por Chuck
D, líder de la banda Public Enemy . En las esquinas de los barrios, estos
payadores de la nueva era ven, escuchan e improvisan ganándose el espacio
con trabalenguas y una caja de sonidos en la boca. LND
Domingo 31 de octubre de
2004
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