 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
La Nueva Canción Chilena: 1965-1970
|
|
|
|
LA PEÑA DE LOS PARRA (1965 - 1970)
NUEVA
CANCIÓN CHILENA
La Peña de los Parra (1965 - 1970)
Documento preparado
por José Manuel García.
A mediados de los
sesenta el panorama musical en Chile es desanimante. La radio (la TV
está todavía en pañales) sólo emite
música de USA, la más comercial de Latinoamérica
(sobre todo de Cuba y de México) y una música chilena
que se podía dividir en estos tres bloques:
- La música nacional más
comercial, que tiene que "americanizarse" para sobrevivir: así
Patricio Enríquez pasa a llamarse Pat Henry, los Hermanos
Carrasco son Carr Twins y Guillermo Rebolledo ahora se llama William
Reb, etc. Comentado esto, su música no necesita más
comentarios.
Los folkloristas
"puros", que se dedicaban a la recopilación e
interpretación de la música más tradicional:
Héctor Pavez, gran difusor de la música de
Chiloé o Margot Loyola que se decantaba por la de la Isla de
Pascua, y otros anteriormente nombrados. Como es de suponer, debido a
las condiciones de comercialidad impuestas, estos folkloristas
tenían una relativa difusión pública.
En los primeros
años de la década del sesenta, surgen los
neo-folkloristas, unos grupos que teniendo como base la música
tradicional, la adaptan al gusto del momento, algo similar a lo que
estaba ocurriendo en la vecina Argentina. Se buscan textos anodinos,
no folklóricos, a ritmo de tonada o cueca, con arreglos
bocales de "dubidudiduuuú" y una forma instrumental cercana al
bolero.Dentro del neo-folklore, también se pueden diferenciar
dos tendencias: la más comercial, representada por los Huasos
Quincheros o los Cuatro Huasos, y otra posterior más original
y poética, representada principalmente por los Cuatro Cuartos.
A esta última rama algunos la incluyen ya dentro de la NCCh.
Hay que tener encuenta que la NCCh, surge como una renovación
del neo-folklore y algunos de sus cantores, como Patricio Manns o
Rolando Alarcón, utilizan en esta época arreglos muy
próximos a los neo-folkloristas, por otra parte grupos como
los Cuatro Cuartos o las Cuatro Brujas incluyen en sus repertorios
canciones de los solistas antes nombrados. Pero esto sería a
partir de la consolidación de dichos solistas. Esta
consolidación se origina, a partir de que Isabel y Angel Parra
regresaran a Chile, desde París, en 1964. Ellos venían
del París del Barrio Latino, donde habían actuado y
grabado con su madre, Violeta Parra y, donde la música
latinoamericana estaba en plena efervescencia. Es entonces que los
hermanos Parra abren un local, una casona antigua que ellos preparan
a tal efecto, en Carmen 340. En este local, que se conocería
como la Peña de los Parra, recrean las boites de nuit
francesas pero con un estilo original y criollo. Allí se sirve
empanada, se bebe vino y se escucha música chilena,
folklórica, neo folklórica y a los primeros solistas de
la NCCh. El primer elenco estable de cantores fue: Isabel y Angel
Parra, Rolando Alarcón y Patricio Manns(5); algunos meses
despues se les uniría VíctorJara. A este grupo
primerizo se les unirían otros muchos solistas y grupos,
algunos de forma estable y otros esporádicamente. Pasaron por
la Peña de los Parra: Violeta Parra y sus hermanos Roberto y
Eduardo, Los cuatro Cuartos, Las Cuatro Brujas, Quilapayún,
Los Curacas, Osvaldo Rodíguez (que crearía en
Valparaiso su propia peña), etc, etc. Angel Parra
diría, años más tarde, al referirse a la
Peña: Ocho años en que el trabajo artístico y el
trabajo político se reunen, en que la comunicación era
directa, en que conocíamos la fuerza de movilización de
una canción.
El reconocimiento del
público no tarda en llegar: Patricio Manns alcanza primeras
ventas con su canción Arriba en la cordillera, en 1965; las
canciones Mi abuela bailó sirilla ó Doña Javiera
Carrera, de Rolando Alarcón son muy popularizadas y
versionadas por otros artistas; el primer disco de Víctor
Jara, un secillo con La cocinerita y El cigarrito, obtiene un premio
de popularidad en Viña del Mar y su segundo sencillo se
convierte en el disco del momento, al ser censurado por
presión de la Iglesia católica por incluir la polka
folklórica titulada La beata:
...........................................
Estaba la beata un día
enferma del mal de amor,
el que tenía la culpa
era el fraile confesor.
Chiribiribiribiri, chiribiribiribon,
a la beata le gustaba
con el fraile la cuestión.
...........................................
En 1965, tres estudiantes (Eduardo Carrasco, su
hermano Julio y Julio Numhauser) crearon un grupo musical al que
pusieron por nombre Quilapayún (en lengua mapuche, tres
barbas). Primeramente dirigidos por Angel Parra y posteriormente,
hasta 1969, por Víctor Jara. Quilapayún creó una
nueva imagen y un nuevo sonido dentro de la música chilena;
utilizando elementos teatrales en su puesta en escena, que daban
protagonismo a las luces, movimientos en el escenario y gestos;
así muchos de sus recitales eran verdaderos performances. Otro
grupo de similares características, creado en 1967, fue Inti
Illimani. Inti Illimani (Cóndores del sol, traducido muy
libremente del quechua), cultivó más especialmente la
música andina y su instrumentación, aunque
también desarrollaron ampliamente la canción
latinoamericana en general y la de corte social en particular.
Algún tiempo después se crearía el grupo
Aparcoa, del que diría Pablo Neruda: Aparcoa es un emocionante
movimiento, para tomar muy en serio, que induce armoniosamente a la
búsqueda. Sus raíces están en la tierra chilena,
en el pensamiento del pueblo, de los mineros, de los luchadores. El
grupo Aparcoa viaja por el país descubriendo ritmos,
desenterrando instrumentos; con sus juveniles voces cantan las viejas
canciones del desierto y de las ciudades. Son melancólicos y
estrictos en su alegría, en su estilo maravilloso. Es como si
fueran a consumar las costumbres originarias del pueblo chileno. Para
mí, son como un fenómeno de la naturaleza, un
pájaro con varias voces de nuestras cordilleras o una cascada
de sudamérica.
En 1968 las juventudes comunistas crearon un sello
discográfico para dar cabida a las canciones de la NCCh que no
hubieran tenido cabida en los sellos comerciales (dependientes de
multinacionales, como la EMI o la RCA), así se creó la
Discoteca del Canto Popular (DICAP). Su primer lanzamiento fue el
disco de Quilapayún Por Vietnam.
En julio de 1969, el conocido animador de radio
Ricardo García(6) junto con la Vicerrectoría de
Comunicaciones de la Universidad Católica, organizan el primer
Festival de la Nueva Canción Chilena. Es aquí donde se
acuña por primera vez este nombre. En el festival participan
treinta artistas de diversos estilos, desde los más
comprometidos hasta los folkloristas. El jurado falla el premio
compartido por dos canciones: La Chilenera de Richard Rojas y
Plegaria a un labrador de Victor Jara, interpretada por éste y
Quilapayún(7). Era el preludio de la nueva etapa de
creación, compromiso y esperanza de los próximos
años.
En 1970, Quilapayún graba la Cantata
Popular Santa María de Iquique, compuesta por Luis Advis.
Aunque anteriormente ya existían referencias a las cantatas
populares dentro de la música latinoamericana (iniciadas por
la Misa Criolla del argentino Ariel Ramírez o Las coplas del
payador perseguido de Atahualpa Yupanqui) y de la música
chilena (Oratorio para el pueblo de Angel Parra, El sueño
americano de Patricio Manns o Adiós al Séptimo de
Línea de Jorge Inostroza y Willy Bascuñán), se
debe considerar a Santa María de Iquique como la obra cumbre
de este género. La cantata popular Santa María de
Iquique, se estructura como una cantata barroca con ciertas
alteraciones, así lo define su creador Luis Advis: Esta obra,
dedicada al conjunto Quilapayún, fue escrita siguiendo las
líneas de una cantata clásica. Hay, sin embargo,
variantes que se refieren a:
Aspectos temático-literarios: el motivo
religioso tradicional a sido reemplazado por otro de orden social y
realista.
Aspectos estilístico-musicales: sin dejar
de lado la tradición europea, se han añadido a ella
diversos giros melódicos, modulaciones armónicas y
núcleos rítmicos de raíz americana o
hispanoamericana.
Aspectos instrumentales: de la orquesta usual
sólo se ha conservado el bajo (violoncello y contrabajo) a
modo de apoyo, agregándose a él dos guitarras, dos
quenas, un charango y un bombo.
Aspectos narrativos: el recitativo clásico
cantado ha sido sustituido por un relato hablado, el que, sin
embargo, contiene elementos rítmicos y métricos, con el
objeto de no romper completamente el movimiento. Esta cantata fue el
aporte de Quilapayún al segundo Festival de la Nueva
Canción Chilena.
LA NUEVA CANCIÓN CHILENA
José Manuel García
Copyright (c) José Manuel García
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
|