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Lulo, líder de la
banda hip hop Leguayork:
"Somos
los payadores de la nueva era"
Tras acompañar a
Lulo, el líder de Leguayork a una presentación de hip hop para
niños con deficiencia mental de una pequeña Escuela en La Pintana,
abordamos a un entrevistado inquieto y decidido. Respuestas tan rápidas
como sus rimas surgen con la fuerza de sus letras, que aspiran a atravesar el
cerebro del que escucha y a marcar una grieta en el sistema que rechazan.
- ¿Se consideran
parte de los cantores populares?
- Si, claro que nos consideramos
cantores populares y también parte de la poesía urbana popular,
algunos de nosotros y yo mismo, nos consideramos los payadores de la nueva era,
porque nuestro arte es bastante parecido a la paya. Sobre todo nosotros que
hemos tomado un hip hop más radicado, más criollo, crítico,
social, seguimos mucho el legado de Víctor Jara, Pablo Neruda, de Violeta
y muchos otros que hicieron tantas cosas antes que nosotros.
- ¿Ellos son tus
principales referentes chilenos?
Si, todo lo que viene arraigado
con la cultura de izquierda, el Canto Nuevo, la Nueva Canción Chilena,
de la Unidad Popular. Nosotros estamos constantemente buscando nuestra identidad,
por culpa de que nuestra verdadera identidad está negada y por eso también
nos sentimos parte de lo que pasa con los pueblos originarios de Latinoamérica
y de Chile.
Una nueva Unidad Popular
- ¿Y cómo
es que esa cultura de izquierda se traspasa a una generación como la
tuya, que no la vivió? Ustedes nacieron después del golpe
- Sí pero vivimos
la dictadura. Todos los que tenemos de 18 para arriba sabemos lo que es la dictadura
y creemos que todavía no se ha terminado totalmente. Si bien es cierto
que hubo un cambio de poder, seguimos siendo hijos de la dictadura y seguimos
teniendo la misma Constitución. Hay que cambiarla.
- ¿Cuál
es la postura de ustedes frente a la política? ¿Formarían
parte de un partido? Ustedes apoyaron la campaña de Lagos
- Si, yo incluso he tocado
en el cumpleaños de Lagos, pero no sería parte de un partido político,
porque los partidos rayan la papa, están mal de la cabeza porque tienen
a viejos guatones instalados eternamente en sus sillones. Falta un cambio generacional.
Gente joven que juegue en el área chica. Ahora no vemos signos de líderes
en los partidos, se buscan figuras artificialmentes. Cuando hay savia nueva
en las poblaciones, en los movimientos populares y sociales, que puede ir perfilándose.
Hay que mirar el pasado, recrearlo en el presente y proyectarlo al futuro. Crear
micropoderes populares que vayan sumándose y creando una gran unidad.
- ¿Una nueva versión
de la Unidad Popular?
- Sí soy un ferviente
creyente de la Unidad Popular, pero no hay que volver a caer en los errores.
- ¿Cómo
es tu relación con las autoridades que los invitan a tocar? ¿No
sientes que a veces hay una utilización, como para decir que "cachan
la movida de los jóvenes de la pobla", sus inquietudes, sus necesidades?
- Igual me ha pasado llegar
a tocar a un municipio de derecha, porque una organización me ha invitado
y ahí me he dado cuenta que está metida la Municipalidad. Pero
cada vez que voy a un lugar pregunto quién es el alcalde, qué
pasa en la comuna, tanteo el terreno.
- ¿Y no tocas
para la derecha?
No, no les compro ni a la
UDI ni a RN. Lavín es un payaso. La Concerta ha hecho cosas buenas pero
tiene que hacerse una buena autocrítica. Igual estamos en la opción
del menos malo. Y si hay que elegir, tiene que ser la Concerta. No hay otra.
Autogestión
a todo dar
- Ustedes tienen un sello
propio, Agosto Negro. ¿Cómo logran grabar, producir los discos?
- Con un piñufla
computador y tarjetas de sonido. Con un micrófono directo. Autoproducción
total
- ¿El sello Alerce
sólo los distribuye?
- Sí lo de Leguayork
y algunas propuestas del sello nuestro que también se las entrego para
su lista. Pero nosotros hacemos todo, la postproducción, hasta los video
clips. El último disco lo hizo íntegramente Alerce, porque tienen
mejores máquinas. Pero lo importante de Agosto Negro es que nos permite
hacer todo lo social y cultural, es especialmente para producir a otras bandas
nuevas. Hay hip-hop, raegue, y tengo otras bandas de raíz latinoamericana
que son de La Legua. Hago un poco de embajador cultural de La Legua, ayudando
a los chiquillos a que tengan más escenarios donde tocar, hacer video
clips y toda la onda. Les grabamos maquetas que se las pasamos a algunos programas
de radio, como los de la Universidad de Chile o la Usach, donde hay mayor cabida
que en las radios netamente comerciales.
- ¿Y cuál
es su relación con las radios comerciales?
- Tienen un monopolio. Las
grandes multinacionales les pagan a los programadores para que pongan sus temas.
Es el sistema, que hace que los grupos nacionales estamos cada vez más
marginados, aunque seamos buenos. Hay que darle un tirón de orejas al
Consejo dela Cultura. Que se pongan las pilas, que saquen una radio propia o
que subvencionen a las radios comerciales para que pongan música nacional.
Estamos en un período súper tembloroso para la música chilena,
siendo que hay mucha creación. Desde el tiempo de la UP que no habían
tantas bandas haciendo cosas buenas y eso hay que aprovecharlo. Pinochet cortó
toda la cultura, y ahora hay un reflote. Es una ganancia de la Concertación
y la tiene que aprovechar porque es su carta de triunfo.
- ¿Te vinculas
sólo con los grupos de La Legua o también con otros chilenos o
latinoamericanos?
- Tengo la cagada en mi
vida porque me faltan horas para dormir, para comer. Pasó que al principio
era Leguayork, pero pronto nos dimos cuenta de que no era sólo Leguayork,
sino también las otras bandas de La Legua. Después vimos que había
grupos en otras poblaciones y de otros barrios que también necesitaban
ayuda. Y después seguimos en las regiones. Nos hemos recorrido todo Chile
tocando, también fuimos a Argentina y llenamos salas. Nos trajimos bandas
de allá para editarlas y a raíz de eso estamos formando un colectivo
a nivel latinoamericano. En el primer disco de Leguayork hay bastante sonido
francés, tenemos conexión con hijos de exiliados en Francia y
en otros países europeos, y también con chicos que nos son hijos
de exiliados pero tienen la película clara políticamente. Nos
interesa todo lo que es la autogestión, nos relacionamos mucho navegando
por Internet y también por la vida, intercambiando maquetas. De repente
grabamos cosas y las mandamos a Europa o Estados Unidos. Así que no sonamos
tanto en las radios comerciales, porque a lo mejor molesta lo que decimos o
porque no tenemos monedas para pagar y entrar en las parrillas programáticas,
pero sí podemos decir que sonamos en todas las radios comunitarias en
Chile y en Latinoamérica. Y es un logro bastante grande estar sonando
en México sin conocer el país, sin haber editado discos allá.
Y eso es algo que los que buscan la fama no lo logran. Grupos como Los Tetas
o Los Prisioneros. Nosotros no lo hemos buscado y subterráneamente lo
estamos logrando.
- Pero están bastante
famosos, han salido en la tele, en los diarios
- Sí estamos un poco
más populares. Pero no creemos en la fama, y les decimos a los famosos
que se vayan a la concha de su madre. Desde el '97 hemos recorrido muchas comunas
y muchas regiones y hoy día estamos un poco más populares. Por
eso hasta los fachos de El Mercurio nos piden entrevista. Y ha sido porque nuestro
mensaje es bastante directo, no tenemos pelos en la lengua y además tocamos
todos los sábados en dos o tres lugares. No hemos parado de salir a tocar
fuera de Santiago y hemos recogido las inquietudes de todos lados. Y además
que no le cobramos a los hermanos que no pueden pagar. A lo mejor pedimos los
pasajes, la comida, el alojamiento y si caen un par de lucas para pagar la micro
de la casa al terminal de buses, bien recibidas sean. Si no, igual vamos.
De
Africa a La Legua
- ¿Cómo
se adapta a la realidad chilena un género propio de los barrios negros
estadounidenses?
- Primero hay que decir
que el hip hop no nace en Estados Unidos, sino en Africa donde había
una tribu que hacia cantos rimados, como la paya. Y cuando los africanos fueron
esclavizados llegaron algunos de ellos, que practicaron este arte. Era como
un rap más étnico, con palmas, con mensajes contra los opresores
y cosas así. Por otra parte están los jamaicanos, que pinchaban
discos y encima hacían un canto ritual y de esta mezcla nace el rap que
luego se comercializa, y salen varios grupos. Y eso hizo que se masificara en
todo el mundo. Y de ahí nosotros lo tomamos. Algunos lo pescan tal como
llegó y piensan que se trata de vestirse ancho, usar cadenas y ropa deportiva
de marca. Pero otros, como nosotros, lo hemos conectado con los payadores, con
los mapuches, con la lucha de clases y con muchas cosas que son nuestras. Por
otro lado, la Capoeira, de Brasil, también tiene una relación
con el brake dance. Hay varias raíces que se juntan. Mundialmente el
hip hop se va acomodando y enraizando en cada lugar. Y por eso yo puedo decir
que lo mío es político, es guachaca, es chileno, es roto.
- ¿Y qué
rol juega el lenguaje en tu trabajo?
- Yo creo que la lucha social
se tiene que ir adaptando a los nuevos tiempos. No nos podemos quedar pegados
con la palabra revolución. Yo soy un poeta urbano que canto con mis palabras
cotidianas, uso el coa de la población. "Si no te gusta, toma este
con mayo". "Qué pasa huacho". Todas las palabras entrecortadas.
La voz
de la pobla
- ¿Qué
valores rescatas de La Legua? ¿Qué define su identidad como comunidad,
como barrio?
- Que no pierde la calidad
de pueblo, a pesar de estar dentro de la ciudad. A eso han contribuido los curas
obreros que han vivido aquí. El padre Pareto, Mariano Puga, en la Villa
Francia, a que se mantenga el interés por ser criollo. Y también
contribuye la llegada de gente de distintos lugares de Chile, que hace que se
junten raíces. Todavía tenemos al vendedor de motemei en las noches
"motemei pelao el mote".
- ¿Qué
hay que hacer para reinivindicar el nombre de La Legua?
- Bueno nosotros hemos asumido
esa misión de embajadores, a través de la prensa, a través
de nuestra acción social, de las agrupaciones culturales Leguayork es
una fundación. A nivel nacional tenemos Cultura en Movimiento, que agrupa
a todos los artistas de izquierda, tenemos el colectivo Cagüín,
estamos formando el movimiento de rimadores de Chile, para todos los chicos
raperos. Tenemos la radio, que la escucha la gran mayoría de la gente
de La Legua. Tal como lo dijo el Canal 13 es un éxito de sintonía.
También tenemos una televisión propia, Legua TV, por eso yo ando
filmando con mi cámara las cosas que hacemos. Tengo un programa que se
llama El Pueblo Fantasma. Así es que todo lo que hacemos es para encaminar
por donde corresponde a un pueblo como La Legua, que ha sido muy estigmatizado
y que tiene mucho que decir. Y ahora lo estamos diciendo. Sabemos que la gente
de La Victoria y Villa Francia, también está haciendo las mismas
manos.
Por Rosario Mena
/ Julio 2004
Fuente: http://nuestro.cl
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