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Mario Rojas:
"No tener onda con la cueca no es sinónimo de ser antipatriota"
Sin descalificar a nadie
y renunciando al dogma de que todo chileno debe querer nuestro baile nacional,
el músico y fundador de cuecachilena.cl habla de la cueca, de su esencia
y sus proyecciones, al tiempo que critica su uso oficial y el bajo nivel de
la interpretación que predomina en los ballets folclóricos. "Inyectarle
un poco de glamour" y "hacer más taquillera la cueca"
son los objetivos declarados de este apasionado admirador de la cueca urbana
empeñado en rescatar y difundir la excelencia: "Así me gusta
la cueca a mi, interpretada por maestros en este arte, por favor no me presenten
cantores que tocan y cantan mal".
Por Rosario Mena
La operación rescate
que en los años 60 lleva a cabo Angel Parra, poniendo de moda al Tío
Roberto Parra y sus "cuecas choras", es el inicio de un despertar
de la cueca urbana cuyos cultores acrecientan día a día su vigencia
y sus fieles seguidores. En la última década se ha generado una
verdadera subcultura promocionada por figuras como el grupo Los Tres y su vocalista
Alvaro Henríquez, (la que fue posible apreciar en la reciente Yein Fonda,
organizada en la Quinta Normal); el movimiento Guachaca (que también
arrastra exponentes a su fonda de la Estación Mapocho) y las iniciativas
lideradas por el músico Mario Rojas, ex integrante de la banda De Kiruza
y gestor del sitio cuecachilena.cl. Con él conversamos cuando viene saliendo
de dos trascedentales hitos cuequeros que han tenido lugar en el mes de septiembre:
el Campeonato Mundial de Cueca realizado en Toronto y el aniversario de su página
web, celebrado con un encuentro de dos días en la sala de la SCD.
- ¿Cuál
es la diferencia entre la cueca chora y la cueca brava?
- No hay diferencia, es
la misma cueca urbana con distinto nombre. Sin embargo, convengamos que debido
a un disco long play que fue muy popular en los años 60's ("Las
Cuecas Choras del Tío Roberto"), mucha gente asocia la "cueca
chora" con la famila Parra. El estilo impuesto por el tío Roberto
es muy característico y sin duda hoy en día es el sello de la
familia Parra en la interpretación de cuecas. Son letras muy ingeniosas
que relatan historias de la ciudad, muy similares todas entre sí, en
melodía y estructura armónica. Sin embargo tienen un acento rítmico
que suena más rural que urbano. Hay que considerar que los Parra son
originarios del sur de Chile. Ese es el estilo que han reproducido sin grandes
variantes Angel, Nano y Lalo Parra, y ahora también Alvaro Henríquez.
Mi opinión personal es que ninguno le hace honor al maestro. Roberto
era único y nunca me ha gustado la idea de imitarlo. Pero eso es una
mera opinión personal. En cuanto a la "cueca brava" el fenómeno
es muy parecido, porque muchos la identifican con Nano Núñez,
uno de los más grandes compositores de cueca urbana de las últimas
décadas, fundador de Los Chileneros y un gran articulador de la vida
de bajos fondos santiaguinos y los cerros porteños durante el siglo recién
pasado. Claro que la cueca de Núñez es definitiva y rotundamente
de una tradición urbana muy profunda y recoge el estilo de las "casas
de niñas" y los conventillos, que se remonta a los tiempos de las
chinganas en el siglo XIX. Núñez ha practicamente patentado el
nombre "cueca brava", también debido al nombre de uno de sus
discos. Cueca brava, sin embargo, parece tener una mayor aceptación entre
los antiguos cultores de cueca urbana, por cuanto se ajusta más a una
tradición que todos identifican como propia. Otros nombres de la cueca
urbana son "chilena", cueca chinganera, cueca tradicional.
- ¿Por qué
crees que la cueca se ha llevado a una estilización tan alejada de su
verdadera esencia?
- Si te refieres al baile,
seguramente se debe a la proliferación de los ballets folclóricos
y grupos de proyección. Eso va de la mano con el diseño del huaso
y su china, con todos sus aperos, colgajos y las respectivas coreografías.
Hay que ser sofisticado o estilizado para bailar con esas tremendas espuelas
y esas pierneras de cuero, ahí no cabe la simpleza. Además, seguramente
tiene que ver con una instrumentación institucional y nacionalista del
Estado chileno, que exige una presentación escénica determinada
para homenajear a la bandera, al escudo, a la patria. Sin embargo, nada de esto
me parece tan terrible. Lo que si me parece lamentable, es la pobre interpretación
musical de muchos de estos grupos: instrumentos desafinados, voces destempladas,
un estilo cuadrado de cantar, como coro de iglesia, que dista mucho de la raiz
musical de la cueca.
- ¿Por qué
crees que la cueca ha sido por tanto tiempo considerada una lata, sobre todo
por los jóvenes, por qué no prende en los colegios, por ejemplo,
y en las celebraciones populares, como ocurre con los bailes propios en otros
países?
- Bueno, es natural que
haya sido considerada una lata, porque por muchos años interpretarla
era equivalente a saber dos o tres acordes en una guitarra y no importaba si
desafinabas o no te sabías la letra entera, lo importante era que cumpliera
una función didáctica, una especie de tarea escolar, que iba unida
a un fin patriótico, poco más o menos. No estoy de acuerdo conque
no prenda en los colegios. Creo que se ha tocado demasiado en los colegios y
poco en la vida diaria. Más bien los colegios y los profes desesperándose
porque los cabros la aprendan la han ido matando. Aunque esto ha ido cambiando
en la medida que han nacido muy buenos grupos jóvenes que la interpretan
en todo el país, con gran virtuosismo y con sólida formación
musical. Grupos como Los Bravos de la Cueca, Los Tricolores, Los Porfiados de
la Cueca, Los Santiaguinos, Las Capitalinas, Altamar, Los Romanceros, Los Bohemios,
Los de la Orilla, Los Dueños del Barón... etc. Es decir, hay todo
un movimiento joven a nivel nacional en torno a la música de la cueca.
- ¿Crees que Los
Tres, tú, Los Santiaguinos, etc, recogiendo la herencia de los viejos
próceres como el Tío Roberto o Nano Núñez y reviviendo
la cueca urbana podrán despertar un verdadero interés en las próximas
generaciones en aprender a bailar cueca, por ejemplo?
- Bueno, ese es ya un proceso
irreversible. Hay un amplio sector de la juventud que disfruta mucho esta música.
En lo personal no estoy muy metido en el baile sino más bien en el canto.
Pero no tengo duda, por lo que observo, que la danza entusiasma mucho a los
jóvenes. No sólo en Chile, sino que también en el extranjero.
Yo acabo de regresar del "Primer Campeonato Mundial de Cueca" en Toronto,
Canadá, donde compitieron 8 paises (hijos de chilenos en su mayoría
y unos cuantos de otras nacionalidades -muy curioso-) donde ganó Australia.
Me sorprendió ver a toda esta gente joven que hablaba español
con dificultad, que disfrutara tanto este baile, por amor a la danza, más
que por el carácter de símbolo patriótico que le inyectan
muchos acá. Ahora, hay algo en lo que me gustaría ser bien categórico:
me da exactamente lo mismo que "toda la juventud", o "todos los
chilenos" se sientan motivados por la cueca. No tiene por qué ser
así, creo que esa idea es un poco fascistoide. Es muy natural que haya
gente a la que le cargue la cueca. No porque sean chilenos tienen que sentirse
obligados a entenderla y disfrutarla. Hay mucho argentino al que no le gusta
el tango o mucho español que no tiene ninguna onda con el flamenco y
nadie los acusa de anti patriotas. Esas son boludeces de los milicos que nos
gobernaron por tantos años.
- ¿Qué
es lo que te ha motivado a difundir la cueca y a crear el sitio web cuecachilena.cl?
- Simplemente la fuerte
atracción que despierta en mí esta música. Tiene que ver
con mi padre que era guitarrista y cuequero y con la música que escuché
cuando niño. Ahora, lo del sitio web, se debe a que luego de varios proyectos,
entrevistas y artículos relacionados con el tema, de pronto vi que había
acumulado tanta información en mi cumputador que sería buena idea
ponerla al alcance de todos. Así nació www.cuecachilena.cl
- ¿Cuáles
son tus objetivos?
- Realmente, muy desde el
comienzo del sitio web mi objetivo ha sido inyectarle un poco de glamour al
cuento de la cueca, hacerla taquillera. Que exista un circuito real de adeptos
y apasionados por el tema, con su respectivo código de valores, sus estrellas
cuequeras. Una subcultura social y cultural con un particular estilo de oir
y entender la música. Como sucede con el jazz, con el rock, con el country...
el tango, el flamenco, la salsa, qué sé yo, con toda la música
popular. Creo que eso está pasando ahora. No por mis méritos,
sino porque se han ido dando las condiciones. Me gusta que eso suceda. Sobre
todo cuando estamos reunidos personas que entendemos claramente los códigos
del canto cuequero, que sabemos cuándo y cómo debe entrar cada
cantor, quien lo hizo bien y quien lo hizo mal, quien sabe más versos
y tiene mejor "pito" (voz), etc. Así nos han enseñado
los maestros (Nano Núñez, Fernando González Marabolí)
que era en alguna época de oro de la cueca. Revivir esas situaciones
es una experiencia casi mística para quienes disfrutamos de esta música.
Obviamente que la gran masa no tendría idea de qué estamos hablando.
Y eso no tiene nada de malo.
- ¿Cuándo
y cómo surge en tí la inquietud por la cueca?
-Siempre me ha gustado,
siempre. Aunque no siempre la he tocado. Las primeras cuecas que aprendí
en la guitarra fueron "El chute Alberto" y "El sacristán
vivaracho" de Roberto Parra, por allá por los años 60's.
Luego no toqué cuecas por muchos años hasta que conocí
personalmente a Nano Núñez a finales de los 80's.
- ¿Crees que hay
exponentes del folclor que definitivamente han destruido el espíritu
de la cueca?
-No me atrevería
a acusar a nadie en particular. Ni siquiera me atrevería a afirmar que
eso sea una realidad. Más bien creo que el espíritu de la cueca
se ha visto afectado por el permanente rechazo de un Chile ilustrado e institucional
a los valores culturales del roto y/o el mestizo. No es nada nuevo, es una dialéctica
permanente a través de nuestra historia. Hay períodos en que nacen
ciertos sentimientos un poco paternalistas de aceptación de la "rotería"
por parte del Chile culto, pero son siempre efímeros. La cueca petenece
a ciertos márgenes culturales y sociales desde sus orígenes, y
seguramente seguirá así por mucho tiempo. En los estratos sociales
más bajos está su sustento, eso es indiscutible.
- ¿A qué
folcloristas y cultores admiras más y por qué?
- Cómo no admirar
a Violeta Parra, si se trata de folcloristas y creadores. Cómo no admirar
a Víctor Jara, Patricio Manns, Rolando Alarcón, Angel Parra. Fue
Angel quien volvió famoso al tío Roberto en los años sesenta.
Y el tío fue muy famoso, todo un personaje del folclor, de la mano de
su sobrino, que grabó con él "Las Cuecas Choras...",
un disco histórico. En cuanto a la cueca brava, todo este gran descubrimiento
que hemos hecho los últimos años de Los Chileneros, es parte de
un proceso comenzado por Héctor Pavez, Gabriela Pizarro y Margot Loyola
en los años sesenta. Ellos fueron fundamentales en la primera grabación
del grupo liderado por Nano Núñez, en 1967. También el
grupo Aparcoa, estudiantes universitarios que reprodujeron a la perfección
este estilo "chilenero" de cantar cueca brava, a principio de los
setenta y salieron segundos en Viña del Mar con una cueca del mismo Núñez
(1972). Es decir, tras este oscuro paréntesis histórico que todos
conocemos, hemos salido a extender puentes para retomar la tarea emprendida
por todos los que he mencionado. Cómo no sentir respeto y admiración
por cada uno de ellos. Dentro de los cultores cuequeros, que todos admiramos,
yo tengo a tres personajes que ya no están con nosotros, pero que a mi
modo de ver representan lo profundo del espíritu cuequero en cuanto al
arte de cantar e interpretar. Ellos son el cantor y pianista de Los Chileneros
Raúl Lizama (el Perico Chilenero), el guitarrista Humberto Campos y el
acordeonista Segundo Zamora. Los dos últimos fueron compadres de mi viejo,
y tuve el placer de escucharlos y admirarlos cuando era muy niño. Perico
falleció hace pocos años, alcancé a ser su amigo personal.
Un tipo reservado de un talento innato para el canto y de un estilo incomparable
en el piano. Así me gusta la cueca a mí, interpretada por maestros
en este arte, por favor no me presenten cantores que tocan y cantan mal, que
tienen letras picantes o humorísticas (tipo Guatón Loyola), por
muy entretenidos que sean. Esa cueca no es mi cueca.
Septiembre 2003
Fuente: http://www.nuestro.cl
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